Iniciaciones de Reiki

“Me gustaría que hicieras un comentario, un escrito, acerca de tu experiencia sobre Reiki, tu antes y tu después..”

Con esa frase de Mónica ( en adelante mi “Maestra”) nos despedimos el pasado 13 de Noviembre de 2013 a las 12.45 horas, con mi certificado de 2º Nivel de Reiki bajo el brazo… feliz e ilusionado de poder plasmar esos cambios que se habían producido en mi vida y en mi persona desde aquel ya lejano 19 de Noviembre de 2012, dejando la consulta de mi Maestra con dos títulos no menos importantes: el 1er Nivel de Reiki y el de Licenciado en Recuerdos a Superar, tras una breve e intensa conversación entre ella y yo, en la cual el colofón final fue: “Perdona, supera y vive”… Esas palabras las tengo grabadas a fuego en mi memoria.

Quise escribir nada más llegar a casa pero… algo (quizá la intuición…??) me susurró: “No, todavía no. Estás bajo la influencia de un estado de alegría inmenso que no te permitiría ser objetivo en tus comentarios. Practica contigo mismo, practica con los demás, documéntate lo necesario, experimenta los cambios que se produzcan en tí, disfruta con lo que está llegando a tu vida y después de todo esto… escribe”.

Después de transcurridas unas semanas después de este acontecimiento me siento preparado, listo y dispuesto. He seguido los “consejos” de mi intuición ( yo más bien creo que fué mi Guía Dorado, como yo le llamo) he reflexionado, he meditado casi cada noche, he encontrado la música o sintonía perfecta para mí y hasta una amiga, conocedora de mi pasión por esta técnica, me ha regalado un marco con la efigie del Maestro Usui. Fue una sorpresa totalmente inesperada la cual agradezco infinitamente y seguiré agradeciendo. Honrar su linaje es más que un honor propiamente dicho. Es ser reconocedor que gracias a él, a mi Maestra y a mi convicción sin límites que en mi vida habrá un antes y un después de Reiki.

Pero vayamos a lo esencial… a esos cambios, mínimos hasta el momento pero no por ello menos importantes.

Como dije anteriormente, no quería dejarme llevar por la efusividad del momento y dejar de ser objetivo en mis conclusiones. Debia experimentar y documentarme muchísimo para poder así comprender y aceptar que no todo era autosugestión, que no todo era producto de mi subconsciente. Como decía Santo Tomás, “Dios nunca obra directamente”.

Mediante las redes sociales investigué y descubrí multitud de enlaces que hablaban sobre Reiki y sus efectos, así como otros en los cuales decían que el reiki es un efecto placebo que no aporta nada beneficioso……”cómoooo…???'”, me dije a mí mismo. Quien haya escrito eso en verdad que poca o ninguna fe tiene en sus posibilidades y actitudes. Tener una mente abierta, estar dispuesto a dar un giro a tus planteamientos ancestrales, tener posibilidad y acceso a un método de sanación están al alcance de cualquiera……que verdaderamente se replantee si sus convicciones son removibles.

Mayor poder de concentración en mis estudios, rebajar el tono de voz, ser yo mismo (tal y como soy, no como me querían ver los demás), tener una paz interior mayúscula, comunicarme con mi “ser” y no con mi “ego”, dormir de tirón 7 horas sin despertarme (mi gran asignatura pendiente hasta entonces), levantarme y pensar en los cinco preceptos del Maestro Usui como primera acción, estabilidad emocional (por desgracia esto me costó un inicio de una relación, pero sé que alguien especial llegará  a mi vida), ser consecuente con mis actos y una mejor relación familiar son las consecuencias después de practicar Reiki casi a diario por las noches, cuando los silencios son más intensos y los ruidos más tenues. A solas con la música relajante, la foto del Maestro, una velita… y mis sentimientos.

Caigo en meditación casi al instante después de unos minutos de respiración acompasada y regular. Tomo conciencia de quien soy y de porqué hago lo que hago. Invoco a mis Maestros, mis ancestros y a “mi guía dorado”, pido permiso para inciar Reiki en mí y, tras visualizar los símbolos sagrados y dibujar uno de ellos en las palmas de mis manos y otro en el aire me dispongo al autotratamiento. Cabe decir que hago una especie de mezcla de Reiki y la sanación del perdón Ho’oponopono, de la cual soy ferviente seguidor desde hace unos meses… y los resultados son espectaculares.

Al finalizar, y tras el barrido preceptivo de mi aura para limpiar y eliminar energías negativas, las envío a Gaia, la Madre Tierra. Ella las trasmutará a energias y vibraciones positivas.

Resultado de todo esto…???  Lo dejo en tus manos, quien quiera que lea estas humildes líneas. No hay palabras para poder describir cómo el Reiki, el proceso de autosanación mediante energía universal, ha cambiado mi vida. Experimenta y vivelo…!!!

Y lo mejor de todo… es que aún quedan más sucesos positivos por ocurrir. Tengo plena confianza en ello.

Pero eso será en otro escrito, sí..???

Quiero AGRADECER, con mayúsculas, a la Divina Creación, a mi Maestra, a “ellos”, que me protegen y cuidan cada momento de mi vida, a los escépticos (les agradezco también sus negativas, pues me hacen crecer y enriquecerme como persona) y a aquellas personas que, de alguna manera u otra, forman parte de mi vida, de mi destino y con las que comparto camino casi a diario.

Agradezco también las que vendrán, que serán mis futuros compañeros de viaje y de realización personal.

Reiki no es. Reiki es…!!!!

José Luis


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